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Cuernavaca tiene el centró histórico más desnivelado que he visto. Tanta subida y bajada no nada más está en sus calles sino en la oferta turística para el visitante.
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A veces leo blogs, con temática parecida al de librepensar, cuyos autores dicen: “no me gusta abordar temas de política”. Cada vez que leo esa frase, si no va seguida del desbaratamiento de algún dislate que haya dicho o hecho un funcionario público, digo “qué pinche desperdicio”.
Está muy bien exponer las ideas ridículas de creyentes, magufos y charlatanes. Es divertido e instructivo. Que entre las respuestas que recibo haya exabruptos que dicen “que eztupido erez” me indica que estoy haciendo algo bien -en este caso conseguí que un analfabeta juntara más de dos palabras ante una afirmación que no le gustó-. Sin embargo, considero que las herramientas que se usan para evaluar qué tan cierta es una afirmación del tipo “la virgen de guadalaifas se me apareció montada en un ovni anunciando remedios homeopáticos diluidos hasta la inutilidad”, están desperdiciadas si no se emplean, también, para evaluar afirmaciones del tipo “ya salimos de la recesión” o “ahora vamos a administrar la riqueza” o “no hay que incluir en los libros de texto de niños y jóvenes temas como la sexualidad humana o la evolución de las especies” o "vamos a recortar el presupuesto asignado a investigación científica".
Carl Sagan, que tendría 75 años si no lo hubiera matado la mielodisplasia, deja más claro que yo en su libro Varieties of Scientific Experience la razón por la que vale la pena aplicar escepticismo a la política.
Pregunta: Profesor Sagan, un consejo por favor. ¿Hay algo que ud considere que un individuo pueda hacer para cambiar en algo la situación mundial, o deberíamos quedarnos de brazos cruzados y aceptar la situación como es?
Carl Sagan: No. No tienes que quedarte de brazos cruzados. Creo que si dejamos a los gobiernos en paz continuaremos en el mismo camino insatisfactorio en el que hemos estado 40 años o más. Considero que la primera condición de una democracia, donde haya al menos alguna pretención de que la gente controle las políticas del gobierno que eligió, consiste en que cada proceso democrático sea usado. Puedes asegurarte de que aquellos por los que votes tengan una visión racional en los temas que a tí te interesen. Puedes esforzarte para asegurarte de que existe una real diferencia de opinión entre los candidatos. Puedes escribir a periódicos. Pero más importante que todo eso, creo, es que cada uno de nosotros se equipe a sí mismo, con un “kit de detección de mentiras”.
Eso es porque los funcionarios de gobierno tienden a informar que todo está bien, que tienen todas las cosas bajo control y que los dejemos solos. Y muchos de nosotros, especialmente en temas que involucran tecnología, como la guerra nuclear, tenemos la impresión de que son muy complicados. Que no los podemos entender. Que el gobierno tiene expertos. Que seguramente saben qué están haciendo. Y que todo lo que hacen, lo hacen en el interés nacional. Eso, se llama negación. Y me parece que es una receta para el suicidio. De todos, somos nosotros los que tenemos que entender esos temas, porque nuestras vidas pueden depender de eso. Lo mismo que la de nuestros hijos y nietos. Las políticas del gobierno no son temas que haya que aceptar como artículos de fe. Si hay alguna circunstancia por la que el proceso democrático deba defenderse es esta pues determina nuestro futuro y de todo lo que queremos. Por lo tanto, lo primero que diría que hay que hacer es darse cuenta que los gobiernos, todos, en alguna ocasión mienten. Y algunos de ellos mienten todo el tiempo -algunos mienten solo una de cada dos afirmaciones- pero a la larga, los funcionarios de gobierno distorsionan los hechos para mantener el puesto.
Y si somos ignorantes de los temas que hay en la agenda y no podemos hacer las preguntas críticas, entonces no vamos a hacer mucha diferencia. En cambio, si entendemos los temas, si hacemos las preguntas correctas, si señalamos las contradicciones, entonces podemos hacer algún progreso. Hay muchas otras cosas que pueden hacerse, pero desde mi punto de vista son esas dos, tener un kit de detección de mentiras y usar los procesos democráticos donde los haya, las mínimas necesarias.
El tema de esta semana en Recolectivo se me antojó para hacer una amalgama de las ridiculeces de algunos patrones que he tenido y para decir que una vez, para salir del paso de una tarea, plagié un texto que alguien me dió a leer esperando que yo le diera mi opinión de lo que había escrito.
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He comenzado a contarle a mi sobrino de qué va la vida y todo lo demás.
Me gusta leer The Guardian, no tanto porque esté yo interesado en el gobierno de Gordon Brown, sino porque The Guardian tiene la sección de ciencia más abundante y variada que me he encontrado en un periódico (comparen con la sección de ciencias de su periódico mexica favorito y échense a llorar).
Ayer en la tarde hice mi consulta quincenal a The Guardian Science y me encontré con una noticia refrescante en contra de la charlatanería pseudomédica de la homeopatía. La nota dice que el gobierno inglés reconoce que el otorgamiento de licencias para la práctica de la homeopatía "no está basado en evidencias científicas".
Al leer eso, dije "lo voy a tuitear" y en 140 caracteres conté lo que leí.
Entre los que leyeron mi tuit, hubo uno que repitió lo que dije y recibió peticiones de más información al respecto, lo que culminó en una idea que aplaudo y que considero muy buena.
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Yo ya aporté links relacionados al "suicidio" en masa de belgas que se oponían a que las compañías de seguro otorgaran cobertura a tratamientos homeopáticos. Quien quiera aportar más información sobre la eficacia de la homeopatía recurra al mail del Sr Pinto.
pd. A los que vivan debajo de una piedra y no sepan quien es el sr Pinto, les comento que es el papá del dr Mono.
Esta semana en Recolectivo escribí una ficción donde hago un revoltijo con un episodio preparatoriano y mi reciente epilepsia.
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Primero, una admisión de que la he cagoteado.
¿En qué fue que la cagoteé? No fue a la hora de abrir la cuenta en blogger como algunos me han dicho. Fue en esto:
[Del dinero que recibe la CLyF del gobierno] ... de esos miles de millones de los que todos se espantan, una fracción (aprox una tercera parte) sirve para pagar nóminas y jubilaciones, y otra va para comprar electricidad (con la que estoy escribiendo estas líneas) y otra va para darle mantenimiento a la red de distribución y pagar gastos operativos.
En específico, me equivoqué en la parte que dice que aprox una tercera parte de lo que recibía la CLyF anualmente se iba en nóminas y jubilaciones. Eso está mal. ¿Qué porqué digo que está mal? Porque en nóminas y jubilaciones la CLyF gastaba aproximadamente 7,000 millones. Multiplíquese eso por 2.5 y llegarán a la cifra que la SHCP va a destinar para pagar los 2 años y medio, en promedio, de regalo que le va a dar a los trabajadores.
Ahora bien, qué ¿representa eso? Eso es aproximadamente 1/3 de la venta anual que facturaba la CLyF (que rondaba un poco más de los 21,000 millones).
¿En qué consiste el deficit que en los comentarios alguien se negaba a ver con una ecuación mal planteada sobre utilidad neta? Pues en lo siguiente. A la CLyF el gobierno federal le daba aprox 40,000 millones y aquella facturaba un poco más de 21,000 millones. Parte del déficit (que se obtiene con la siguiente resta: inversión menos facturación), ya expliqué, se debía a que el kilowatt se vendía más barato que a lo que la compañía lo compra y que esa política de comercialización de electricidad, la dicta la SHCP.
Hay otras causas del déficit que no abordé y que la CFE tendrá que enfrentar (y dudo que lo haga mejor que la CLyF con los mismos recursos). Una de esas causas, la más importante después de malbaratar la electricidad por decreto, es la siguiente: en la zona central del país, sobre todo en el valle de México, se pierde más electricidad por robo que en ninguna otra parte del país. Hay más ambulantaje, más asentamientos irregulares y más instituciones y empresas que consumen un chingo de electricidad y no la pagan (si uds leyeron a algún columnista del Reforma que aplaudía la liquidación de la CLyF tengan en cuenta que esa columna se imprimió usando prensas que funcionan con electricidad que el periódico no pagó),
Bueno, fue en eso donde la cagotié. Pero lo mío no se compara a decir que la utilidad neta de la CLyF se obtiene sumando la inversión a lo facturado y restando los gastos.
Segundo, algunas reflexiones sobre este conflicto y respuesta a algunos comentarios
I
Esta reflexión se parece a una que oí ayer en Primer Plano
El jueves pasado, para desconcierto y asombro de algunos, el SME consiguió convocar a un buen número de personas que representaban distintas agrupaciones que (al menos el jueves pasado) simpatizaban con su causa. Hubo universitarios, hubo políticos y hubo trabajadores de otros sindicatos además de los propios electricistas súbitamente desempleados y sus familias.
Hasta AMLO y sus fans se coĺaron a la marcha.
¿Eso qué quiere decir? ¿Que la izquierda mexicana se ha vuelto conservadora y que defiende al statu quo del sindicalismo para que este continúe? ¿Y que la derecha, representada en este conflicto por el gobierno de Felipe Calderón, se ha vuelto progresista y revolucionaria en contra de la corrupción y la burocracia de los gremios sindicalizados del país?
En tres años vamos a saberlo. Pero si tuviera que apostar ahora, diría que no.
II
Me preguntan sí veo a los 10,000 exCLyF que recontratará la CFE como evidencia de que la CLyF tenía a 30000 trabajadores contemplándose el ombligo en lo que llegaba el día de cobrar su nómina.
La respuesta es no.
Sé que la subdirección de cobranza, cuyas operaciones son las únicas que la mayoría de los usuaros sufría y conocía, tenía aproximadamente a 5000 en su personal. Algunos de esos si eran unos huevones profesionales. Va un caso de ejemplo. Sé de un señor cuyo único trabajo era anotar en un papelito qué números estaban indicando las manecillas de algunas decenas de medidores y tenía TODO un mes para efectuar ese trabajo. Y para acabarla de amolar, lo hacía mal.
De esos sí sobraban. Pero sin un análisis de productividad por empleado no puedo decir si eran 30,000 los que sobraban o nomás la mitad, o una cuarta parte, diga lo que diga la CFE.
III
Algunos me preguntan cómo veo el futuro. Sin atribuirme los poderes paranormales del brujo mayor, yo lo veo ominoso.
A corto plazo, hay un montón de familias de electricistas en activo cuyo principal ingreso desapareció. Los que esperaban cobrar la quincena pasada se la pelaron. Como todo mundo, han de hacer frente a gastos de comida, renta, medicinas, colegiaturas, transporte, gas, etc. Yo creo que a medida que transcurran los días y se acerque el fin de mes vamos a ver colas crecientes de exCLyF aceptando la indemización del gobierno, porque los discursos de Martín Esparza no le dan de comer a nadie.
También creo que las medidas como declarar inconstitucional el decreto así como los amparos colectivos e individuales nomás van a generar más papel que resultados. Me daría gusto ver que me equivoco.
IV
También me preguntan qué opino del sindicalismo.
Pues si nomás me quedara con opiniones como la de Denise Dresser en su artículo de 25 razones por las que la izquierda mexicana no debe apoyar a Martín Esparza, vería a los sindicatos como una desgracia.
Sin embargo, a diferencia de varios yo no me quedo ni encandilado ni enceguecido por los textos de la Dresser y veo muy claro un agujerote en su discurso y en el de muchos que apoyan la liquidación de la CLyF.
El sindicalismo, es por el momento, el único experimento social que ha funcionado para que los derechos de los trabajadores sean puestos sobre la mesa de negociaciones. Para mí ese es un aspecto que no hay que descuidar. Es cierto que Martín Esparza es un bandido, es cierto que el SME propiciaba la burocracia, el tortuguismo y un montón más de deficiencias en la CLyF. Y también es cierto que a los sindicatos de este y otros gremios parece que los dirigen puros mafiosos. Pero también es cierto que a lo largo de décadas el SME consiguió buenas prestaciones laborales para los que sí chambeaban. Desde mi punto de vista, todos los defectos sumados de un sindicato, no pesan más que los beneficios que consigue a los trabajadores de un gremio.
Ojo, botarates. Con eso no quiero decir que haya que ignorar la corrupción ni las rapacerías que cometan los dirigentes de un sindicato. Hay quien proponía que los propios trabajadores se conviertan en policía de sus dirigentes y de sus colegas, lo cual se me hace "muy cívico" pero muy impŕactico. Los trabajadores están muy ocupados haciendo su chamba (que a fin de cuentas es el único activo que defiende el sindicato) como para que además tengan que hacer de vigilantes e inspectores fiables y eficientes.
Pero con todo y lo taruga que me parezca esa medida "civica" aún sería mejor que la solución del gobierno de Felipe Calderón. Desaparecer la fuente de trabajo para desaparecer al sindicato.
V
El viernes, Felipe Calderón, a gritos (que es la manera en la que los que se quedan sin argumentos defienden sus necedades), alegaba que "la CLyF era un obstáculo para el crecimiento".
Todos los presentes desperdiciaron una oportunidad de oro. La de preguntarle lo siguiente:
"Oiga sr. Presidente, sin la CLyF impidiendo el crecimiento, ¿ud como cuántos centimetros considera que podrá ganar?